Paso de testigo: de Coria 2025 a Malpartida de Cáceres 2026

Malpartida de Cáceres recoge el testigo gastronómico de Coria y se prepara para ser Ciudad Gastronómica Extremeña 2026

Extremadura continúa consolidando su identidad culinaria como uno de los grandes valores culturales y turísticos de la región. En este camino de excelencia gastronómica, Malpartida de Cáceres recoge oficialmente el testigo de Coria, Ciudad Gastronómica Extremeña 2025, y se prepara para protagonizar un año entero dedicado al sabor, la tradición y el producto local en 2026.

El relevo simboliza mucho más que un cambio de sede. Representa la continuidad de una apuesta regional por la gastronomía como motor de desarrollo rural, promoción turística y puesta en valor de las raíces culturales extremeñas. Tras un intenso y exitoso año en Coria, marcado por la dinamización de su cocina tradicional y la implicación del tejido hostelero y social, Malpartida de Cáceres asume el reto con ilusión, compromiso y una identidad gastronómica profundamente ligada a su territorio.

El acto de paso de testigo supone también un reconocimiento al trabajo conjunto de ayuntamientos, asociaciones gastronómicas, productores locales y administraciones, que hacen posible que Extremadura avance como un destino gastronómico de primer nivel. Malpartida de Cáceres toma el relevo con una propuesta basada en el producto de cercanía, la cocina heredada del mundo rural y una fuerte conexión entre naturaleza, arte y gastronomía.

Situada a las puertas de Los Barruecos, Monumento Natural y uno de los paisajes más singulares de Extremadura, la localidad ofrece un entorno único donde la gastronomía se entiende como parte de un ecosistema cultural más amplio. La presencia del Museo Vostell Malpartida, referente internacional de arte contemporáneo, refuerza esa singularidad y convierte al municipio en un espacio donde tradición y vanguardia conviven de forma natural.

Durante 2026, Malpartida de Cáceres recogerá el legado de Coria y lo proyectará hacia el futuro, mostrando cómo la cocina popular, los productos del campo, la dehesa y la creatividad culinaria pueden convertirse en un relato compartido que fortalece la identidad extremeña.

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